Por qué no charlamo’ un ratito?

Primer acto: Santilli se reúne con los gobernadores del norte (dialoguistas) en Posadas para calmar las aguas. Segundo acto: se reúnen los tres mosqueteros del pero-kirchnerismo con la conducción del PJ y gobernadores anti-Milei para ponerse de acuerdo en algo. Tercer acto: el jefe de gabinete se reúne públicamente con representantes de Macri, avalado por Karina. Cuarto: Santilli vuelve a viajar por una inauguración con dos gobernadores y el ministro de economía. ¿Cómo se llama la obra? “¿Por qué no charlamo´ un ratito?” (entonaría Leo Dan). El oficialismo se ve complicado y la principal oposición se entusiasma. Por lo tanto, la necesidad tiene cara de hereje. 

Es positivo que los actores adopten actitudes racionales. Lo “no positivo” es que solo nazca de las oportunidades / necesidades. De todos modos, una baja en la intensidad de la conflictividad política inter e intra espacios le hace bien al sistema político, ergo al país, además de al gobierno. Claro, los brokers financieros miran las encuestas y se hacen interrogantes. Nada grave por ahora. El riesgo país oscila en función del contexto local e internacional. Veremos cómo salen las elecciones americana y brasileña y así se empieza a conformar el ambiente 2027.

Para calmar las aguas, el gobierno le tira un pedazo de carne a los perros para que se tranquilicen un rato. Como casi no tiene plata, exigido por mantener el superávit fiscal, tira un juez o fiscal por acá (¿de quiénes son los que se están aprobando? ¿de Mahiques o de los hermanos?), delega una ruta por allá, y filtra fondos con cuentagotas. Como informó Hugo Alconada Mon esta semana pasada, el 92,5% de los aportes del Sis¬Vial que cobra¬ron cua¬tro via¬li¬da¬des pro¬vin¬cia¬les (Tucu¬mán, Salta, Santa Cruz y San¬tiago del Estero) coin¬ci¬die¬ron con las “ven¬ta¬nas” legis¬la¬ti¬vas de febrero, abril y mayo. Es decir, afloja la billetera solo cuando hace falta. Un dato curioso es que el 66 % de esos pagos fueron a una sola empresa (¿nace un nuevo Lázaro Báez? ¿una nueva burguesía nacional?).

Como ya comentamos la semana pasada en esta columna, el gobierno no puede avanzar con la reforma electoral -que implica reglas de juego y cronograma- lo cual hace que se trabe todo el proceso: no termina de definir su estrategia electoral en los distritos dialoguistas, que están orejeando para decidir sus fechas de elecciones. Hay gobernadores que deben dictaminar día de comicios 180 días antes, otros 120, y otros solo con solo 90 días. Por ejemplo, si alguien quiere hacer votar en mayo, tiene que decretar en noviembre de 2026. Pero algunos pueden esperar hasta febrero de 2027. Con esa amplitud se van a dar las negociaciones.

El oficialismo ¿tendrá la misma estrategia en todos lados? ¿o usará caminos diferentes en función de las posibilidades electorales de sus pupilos y una trama de intereses en juego? No es lo mismo Salta que Santa Cruz. ¿Entregará provincias en donde no tiene nada relevante, o que luego saldrían caras para que luzca el cambio violeta, teniendo en cuenta la ortodoxia monetaria? ¿En algunas comarcas primará el olor a RIGI, o a pomelo? La incertidumbre crece a medida que se van cruzando los intereses. No jugará solo la política.

Ya está totalmente instalado en el mundillo informado y en el propio gobierno que los índices de aprobación de la gestión presidencial no le sonríen a LLA hace unos 8 meses. Cuando se consolida una inercia en la opinión pública -a 32 meses de mandato, ya pasaron dos tercios- es más difícil reorientar el transatlántico. Por eso, a la lógica de “esta vez es distinto” le fallan algunos términos de la ecuación. Por ejemplo, la supuesta incidencia de las redes sociales. El oficialismo no solo está perdiendo en la percepción ciudadana, sino también en el territorio donde se suponía tenía una ventaja. No están pudiendo marcar la agenda de la mayoría de los votantes, ni establecer el marco de discusión en los diversos temas (muy claramente ocurrió con la cuestión de la venta de tierras a extranjeros).

¿Por qué pasa esto? ¿Porque está mal la estrategia de redes, porque la falla la política, o por ambas cosas? ¿Cuánto incide en este déficit que ambos aspectos estén comandados por cabezas distintas y enfrentadas? Los libertarios no están pudiendo instalar positividad, en general, y en los temas de mayor negatividad siempre fueron de impacto masivo. En definitiva: percepción de calle mata redes. Si alguien está angustiado porque se está endeudando para llegar a fin de mes, no hay tecnología de la información que cambie ese sentimiento. Las redes no resuelven problemas políticos. Ya le pasó al macrismo en 2019 cuando creía que tenía “la NASA” para moldear a la opinión pública en un contexto adverso. El resultado lo conocemos.

Para aplacar los cortocircuitos que tuvo el oficialismo con la ley de propiedad privada, la mesa política decidió que “el Colo” filtrara todo lo que cayera en el escritorio presidencial, y así echarle la culpa al coloso de que se cortó solo (¿y el presidente no incide?). Eso tiene lógica teniendo en cuenta el modelo decisorio del Javo. Sería la versión 2026 de una frase atribuida a Hipólito Yirigoyen respecto a Marcelo T. de Alvear (“hay que rodearlo a Marcelo”). Acá sería “hay que rodearlo a Javier”, a quien algunos lo describen como encapsulado en Olivos. Al final, alguien tiene que decidir por dónde se corta el bacalao, aunque crece la sensación de que dicha mesa suprema siempre termina inclinándose por lo que hacen o dicen Karina y los primos Menem. ¿Quizá por eso esta semana el Hada Patricia dijo que en algunos momentos el gobierno “choca”? ¿Fue un aporte descriptivo o un mensaje político interno?

Más allá de la presentación del documental de Daniel Haddad con olor a globo de ensayo de candidatura -que se verá a quién le sirve- esta semana volvió a la boca del círculo rojo el nombre de Sergio Tomás Copperfield. ¿Para qué? Para lo que sirva. Parece que algunos importantes empresarios también le dijeron “¿por qué no charlamo´ un ratito?”.