“Alfabetización: ¿Qué pasó y dónde estamos?”

A nivel nacional, en 2025 se incrementó la inversión destinada a alfabetización del 2,4 al 6,4% del presupuesto educativo, con foco en la extensión de la jornada escolar, la entrega de libros y la formación docente. El año pasado se distribuyeron 19,6 millones de ejemplares, aunque la entrega se realizó de manera tardía. En este contexto, 12 provincias complementaron la provisión con recursos propios. Además, en 2024 se implementaron pruebas nacionales de alfabetización en 3.er grado, y 11 jurisdicciones aplicaron sus propias evaluaciones ese mismo año.

A dos años de la puesta en marcha del Plan Nacional de Alfabetización, hubo avances en la institucionalización de la política a nivel federal, la formación de docentes y la distribución de libros y recursos pedagógicos. Las 24 jurisdicciones aprobaron sus planes y la mayoría avanzó en la designación de equipos técnicos y la definición de lineamientos curriculares específicos. Sin embargo, persisten desafíos en la implementación: gran parte de las provincias aún tienen acciones “en desarrollo” en áreas como capacitación docente y acompañamiento a las escuelas, mientras que el uso de evaluaciones para orientar mejoras pedagógicas en las aulas sigue siendo limitado. Además, todavía no hubo una medición del impacto de estas políticas en los niveles de alfabetización de los estudiantes.

Las conclusiones surgen del informe “Alfabetización: ¿Qué pasó y dónde estamos?”, de Argentinos por la Educación, elaborado por Luz Martorelli, Martín Nistal y Lucía Vallejo. El documento recopila los principales hitos a nivel provincial y nacional respecto a las políticas de alfabetización desde la aprobación del Plan Nacional en mayo de 2024. También analiza los resultados de las pruebas muestrales Aprender 2024 y releva las principales ejecuciones presupuestarias por parte del Gobierno nacional durante los años 2024 y 2025.

En 2023 Argentinos por la Educación lanzó junto con más de 200 organizaciones de todo el país la Campaña Nacional por la Alfabetización. En ese marco, los candidatos a presidente –entre ellos, Javier Milei– adhirieron al Compromiso por la Alfabetización, en el que se comprometían a desarrollar un plan para priorizar las políticas de alfabetización. También firmaron el Compromiso los gobernadores de 18 provincias.

En 2024, el Consejo Federal de Educación aprobó el Plan Nacional de Alfabetización junto con 24 planes jurisdiccionales, lo que permitió establecer un marco federal común para fortalecer la enseñanza de la lectura y la escritura en todo el país. Sin embargo, la implementación muestra ritmos desiguales: mientras algunas acciones de los planes ya fueron completadas por varias provincias, otras continúan en desarrollo, especialmente en lo referido al uso de evaluaciones y la entrega de materiales.

A nivel provincial, uno de los principales avances se observa en la estructura institucional de los planes, la capacidad técnica y el marco normativo. Hay 17 jurisdicciones que designaron equipos técnicos específicos con dedicación prioritaria a esta política, mientras que otras 5 se encuentran en proceso de hacerlo y 2 no lo han implementado. Asimismo, 16 provincias definieron lineamientos curriculares específicos para la alfabetización, 7 están en desarrollo y 1 no reportó información.

En cambio, otras acciones vinculadas directamente con la mejora de la enseñanza en las aulas presentan avances más graduales. La implementación de capacitaciones docentes se encuentra mayoritariamente en desarrollo: 11 jurisdicciones ya lo hicieron, 12 continúan implementándolas y 1 aún no las inició. Por otro lado, 9 jurisdicciones hicieron visitas de acompañamiento a las escuelas, 15 las tienen en desarrollo y no se registran casos sin iniciar esta acción.

La entrega de libros por parte de las provincias muestra un nivel de avance más heterogéneo. Hay 12 jurisdicciones que completaron esta acción, mientras que 5 se encuentran en proceso y 7 no la han iniciado o no la incluyeron en sus planes.

El uso sistemático de la información para mejorar la enseñanza sigue siendo uno de los principales desafíos. Mientras que 11 jurisdicciones aplicaron evaluaciones provinciales de alfabetización, 10 están en proceso y 2 no las han iniciado. Pero solo 4 jurisdicciones completaron la devolución sistemática de resultados a las escuelas, 13 se encuentran en desarrollo y 4 no realizaron esta acción. Solo 5 jurisdicciones informaron haber tomado decisiones pedagógicas en base a los resultados, mientras que 16 están en proceso, 1 no lo hizo y 2 no reportaron información.

A nivel nacional, el Plan Nacional de Alfabetización estableció por primera vez un marco federal común para la enseñanza de la lectura y la escritura. Además, se creó la Red Federal de Alfabetización y una Unidad Ejecutora específica dentro de la Secretaría de Educación, encargada de coordinar la implementación de las políticas y acompañar a las provincias.

En cuanto a la formación docente, más de 11.500 docentes participaron en ateneos didácticos presenciales y más de 37.000 en cursos virtuales, además de instancias específicas de capacitación para supervisores y directivos. En paralelo, se implementó el programa Escuelas Alfa en Red, que alcanzó a 6.686 escuelas con mayores desafíos en alfabetización con el objetivo de brindarles recursos y formación para fortalecer la gestión institucional.

La provisión de materiales educativos fue otro eje central de las acciones nacionales. En 2025 se distribuyeron 19,6 millones de libros vinculados a la alfabetización. Esta distribución comenzó a hacerse efectiva a partir del segundo trimestre de 2025, luego de que en 2024 se realizaran compras sin concretar la entrega a las escuelas.

El financiamiento nacional para el plan registró un aumento significativo entre 2024 y 2025. El gasto nacional destinado a alfabetización pasó de representar el 2,4% del gasto educativo nacional en 2024 (144.510 millones de pesos constantes de 2025) al 6,4% en 2025 (364.840 millones de pesos), lo que representa un incremento del 152% en términos reales. La mayor parte de estos recursos se destinó a transferencias a las provincias, principalmente para ampliar la jornada escolar (77,1%), además de financiar la compra de libros (13,9%) y la formación docente (1,8%).

En cuanto a la evaluación, en 2024 la prueba Aprender Alfabetización alcanzó a más de 91.042 estudiantes de tercer grado y permitió actualizar el diagnóstico sobre los niveles de lectura en el país. Los resultados mostraron que menos de la mitad de los alumnos (45%) alcanza el nivel esperado, y evidenciaron disparidades en el desempeño lector entre las jurisdicciones.

En Formosa (64%), Córdoba (59%) y CABA (55%) se observa una mayor proporción de estudiantes ubicados en los niveles 4 y 5 (los más altos), mientras que en provincias como Chaco, Neuquén y Misiones hay una mayor proporción de estudiantes con resultados bajos (lector incipiente, nivel 1 y nivel 2). Al tratarse de una evaluación muestral y no censal, no fue posible devolver los resultados a cada escuela. Como no hubo evaluaciones posteriores comparables, tampoco fue posible aún medir la evolución de los aprendizajes tras la implementación de los planes en cada jurisdicción.

Verónica Cipriota, Directora Ejecutiva de Enseña por Argentina destaca: “Que hoy veamos una coordinación federal en torno a la alfabetización como prioridad es un punto de inflexión para el sistema educativo argentino. No se trata solo de un acuerdo declarativo: hay políticas en marcha en todo el territorio nacional que muestran compromiso y decisión. Sin embargo, es urgente enfatizar que, sin recursos adecuados y a tiempo, y sin sistemas robustos de evaluación que brinden información oportuna tanto para el seguimiento de las políticas como para que cada escuela pueda monitorear sus propios avances, no lograremos revertir la crisis de alfabetización”.

“Las conclusiones del informe muestran avances en acuerdos federales y en la implementación de dispositivos, pero también señalan un aspecto crítico: el carácter muestral de la evaluación limita la devolución de resultados a las escuelas y reduce su potencial como herramienta de mejora pedagógica. Si el objetivo del Plan Nacional es que los estudiantes ‘puedan leer, comprender y producir textos acorde a su nivel’, la evaluación no debería quedar como un diagnóstico agregado del sistema. Para contribuir a la equidad, debe funcionar como un insumo formativo que oriente decisiones oportunas y fortalezca el trabajo institucional. Esto es especialmente relevante en los contextos con mayores rezagos”, plantea Valeria Abusamra, doctora en Lingüística e investigadora de CIIPME – Conicet.

“Los datos muestran un déficit estructural en la cultura de la evaluación: solo 11 de 24 jurisdicciones aplicaron evaluaciones propias, apenas 4 devolvieron resultados a sus escuelas y solo 5 tomaron decisiones basadas en esos datos. Que la prueba Aprender de 3° grado haya sido muestral y no censal limita aún más el alcance del diagnóstico: cada escuela necesita datos propios para ajustar su intervención”, señala Anabella Díaz, profesora de Lengua y Literatura y formadora de docentes. “Resulta auspicioso el incremento presupuestario del 152% en términos reales y la entrega efectiva de 19,6 millones de libros. No obstante, la demora en la distribución y la ausencia de ejecución presupuestaria en 2025 para los ejemplares de 2026 amenazan con repetir el desfasaje”, agrega Díaz.

Mientras tanto, Marina Bertone, docente de nivel primario, subraya: “En los últimos años, la alfabetización dejó de ser un tema que sólo preocupa a los docentes para convertirse en una conversación pública. Ese primer paso se tradujo en decisiones concretas que hoy se ven plasmadas en recursos y capacitaciones. No obstante, tenemos desafíos que escapan a esas decisiones: ¿qué hacemos frente a entornos donde la palabra escrita circula cada vez menos y las pantallas ganan terreno todo el tiempo? Alfabetizar hoy es un acto integral que nos convoca a todos, donde los resultados reales se construyen en comunidad. Es fundamental la presencia de políticas educativas con continuidad, pero también es vital el apoyo y la presencia de las familias junto con los docentes”.

“Gracias a demandas e iniciativas de la sociedad civil basadas en evidencia, la alfabetización inicial entró en la agenda pública; los gobiernos expresaron su compromiso y ya van dos años de gestión, con logros y desafíos pendientes. El informe muestra que posiblemente en 2026 los libros provistos por la Secretaría de Educación también lleguen avanzado el año escolar. Eso es un problema serio”, sostiene Irene Kit, pedagoga y presidenta de la Asociación Civil Educación para Todos. “Existen diversos métodos para alfabetizar a los estudiantes, cada uno con fortalezas propias: no es necesario entrar en una ‘grieta de los métodos’, sino observar los resultados en un sentido amplio. Es decir, comprender el interés, la motivación y el empeño que ponen los estudiantes en la lectura y la escritura”, finaliza Kit.