Deudas de todos, de cada uno y créditos dolarizados: la deuda externa argentina

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Por Fabián Medina 
Si bien el 12 de julio pasado escribimos aquí sobre la deuda externa total desde 2015 a hoy, ahora nos vamos a ir al origen de la deuda externa monstruosa que tenemos hoy en día y a la evolución que tuvo desde el año 1973 a la fecha, con sus subas y sus bajas, pero solamente vamos a mostrar la deuda en moneda dura (dólares estadounidenses). Para lo cual es necesario ver primero:

Dictadura, deuda y desindustrialización

Acá podemos ver nítidamente que la deuda en el año 1973 era tan solo de US$ 4 millones y al año 1976, de USD 6 millones. En ese mismo período, la inflación pasó de 25 a 50% anual. Entre los años 1976 y 1983, si bien la deuda creció de 6 a 56 millones, cabe aclarar que en el año 1981 el titular del BNA y uno de sus directores, Domingo Felipe Cavallo y Carlos Melconian, respectivamente, traspasaron la deuda externa privada de 40 millones al sector público (o sea, estatizaron la deuda privada) y, a su vez, tomaron deuda con el FMI por el monto máximo que permitía la Carta Orgánica del organismo multilateral, en US$ 9,6 millones. Decimos siempre 10 millones para hacer números redondos, mientras que la inflación trepó de 50 a 200% anual, con pobreza que fue de 6 al 30%, y en el mismo período Brasil se endeudó también por el monto máximo permitido por la Carta Orgánica del FMI.

La diferencia fundamental fue que, mientras Brasil se endeudó para industrializarse, nuestro país lo hizo para desindustrializar salvajemente la economía interna, con Ricardo Arriazu como mentor del plan económico que tuvimos hasta ese momento, con el fin de romper la estructura sindical y, en forma concomitante con ello, la ruptura del poder sindical y la columna vertebral del Partido Justicialista, cerrando/fundiendo cerca de 86.000 empresas -de acuerdo con los CNE del INDEC de los años 1974 y 1984- y dando un fuerte impulso a la actividad agropecuaria y servicios financieros (sí, señores, se abrían y cerraban financieras, tal como podemos observar en la antigua película Plata dulce).

Del regreso de la democracia al endeudamiento actual

Ya durante la vuelta de la democracia, entre 1983 y 1989, la deuda solo creció de 56 a 60 millones, pero tuvimos el salto inflacionario de 200 a niveles de 3.000%. En forma posterior, en 1994 llegamos a tener 750.000 empresas dando trabajo, con una inflación entre 0 y 1% anual, aunque en 1994 y 1998 tuvimos cimbronazos, como las crisis de México (Tequila) y Rusia (Vodka), que nos encontraron en dos momentos distintos porque, mientras en 1995 estábamos con reservas altas, ya en 1998 nos llevó a la recesión desde mediados de ese año hasta el final del 2001.

Ya en 1999, la deuda de nuestro país era en total de 166 millones y, con recesión altísima, en 2001 la deuda externa ya ascendía a 235 millones, habiendo incluido el Club de París por 6 millones en la deuda con organismos multilaterales. En estos últimos dos años, en nuestro país comenzaron a circular 14 cuasimonedas/bonos, producto de que en el país no se recaudaba lo suficiente y la coparticipación federal no alcanzaba para la cobertura de pagos debido a la escasísima actividad económica, y la población no llegaba a cubrir las deudas en dólares estadounidenses que les habían otorgado los bancos desde 1992. Cabe recordar siempre que la única provincia que posee la facultad de emitir moneda es la PBA, puesto que la Carta Orgánica del BAPRO es anterior a la creación de la Nación.

En julio de 2001, el Congreso sancionó la Ley 25.453 de Déficit Cero, a pedido del FMI, y dio paso a la debacle argentina porque el FMI le negó la entrega de fondos en noviembre por un total de US$ 1.030 millones.

En forma posterior se salió del flagelo de la convertibilidad casi en su totalidad y, entre 2005 y 2010, mediante una reestructuración plenamente exitosa, la deuda con bonistas pasó a 99 millones y, en 2006, los presidentes Néstor Carlos Kirchner, de Argentina, y Luiz Inácio da Silva, de Brasil, pagaron contra la negativa del FMI la totalidad de la deuda con ellos, con lo cual quedaron liberados en cuanto a las revisiones y aprobaciones de planes económicos de miseria a los que someten a los países que reciben créditos del organismo.

Esos números se mantuvieron hasta 2015, con una pobreza de 27% ese año, al igual que la inflación anual, pero nada es para siempre, ya que entre 2016 y 2019 la deuda pasó nuevamente de 100 a 280 millones, con el agravante de que el 15 de agosto de 2019 el ministro de Economía generó el único default de la historia a los ahorristas locales. Pero en esos 280 millones había vuelta en mayo y agosto de 2018 el FMI, con un total de 45 millones, y seguía impaga la última cuota del Club de París por un total de USD 600 millones que no habían pagado en mayo de 2016 el trío Macri-Caputo-Sturzenegger y, a esa altura, ya estaba en USD 1.800 millones, con 55% de inflación anual, en recesión y 39% de pobreza, cercana al 41% de ubicación del ingreso medio dado en la distribución de ingresos del INDEC.

Además de caerse la cantidad de empresas estrepitosamente a 450.000 y subir el nivel de desocupación arriba de 9%, sometiendo a la población nuevamente a una 9% consecuencia de la recesión muy fuerte que aplicaron.

Ya entre 2020 y 2023 tuvimos una baja de la deuda por la exitosa reestructuración de los bonistas realizada por Martín Guzmán en julio de 2020, a los cuales pasaron a debérseles 188 millones y 47 millones a los organismos, que hacían un total de 235 millones contra los anteriores 280 millones de 2019, pero con una inflación anual de 211%, siendo el mes de noviembre de 12,8%, y un nivel de actividad económica de 74%, con el nivel de desocupación más bajo del siglo XXI, en 5,6%, y el crecimiento de las empresas a 510.000.

Existía actividad comercial, aun con los niveles altísimos de inflación, y la población se quejaba, como siempre, de que no había precios de referencia, pero llegaban con sus ingresos al día 20 o 22 de cada mes.

En cambio, desde el 12 de diciembre de 2023, con la depreciación del tipo de cambio de 360 a 800 por dólar estadounidense hasta hoy, la inflación de diciembre se disparó al doble, 25,5%, y los sueldos ya no acompañaron, teniendo un acumulado de inflación hasta hoy de 380%, con salarios que subieron, en el mejor de los casos, 190/200%, con una deuda externa que se incrementó de 188 a 235 millones y la deuda con organismos multilaterales volvió a pasar de 47 a 70 millones, mientras que la actividad económica se ubica en 59% y las empresas constituidas pasaron de las 510.000 en 2023 a 484.000 hoy.

Como manotazo de ahogado, el jueves Luis Caputo eliminó el seguro de que no exista otra crisis empresaria como en 2001 y le permite a los bancos dar créditos en dólares a empresas que facturan en pesos; o sea, lo mismo ya planteado en 1992 al público en general y que desde 1998, por la baja actividad económica, nos metió en recesión.

Solo que esta vez ya estamos en recesión desde 2024 y esta vez nos puede llevar a la depresión económica y, con los hechos del jueves 6 de agosto, en donde la población mostró que le perdió el miedo a las fuerzas de seguridad, puede volver a ser terrible el desenlace.

Solo que esta vez no existe la más mínima posibilidad de la creación de un corralito, pero sí de un esquema de corralón porque van a usar los dólares de los privados en los encajes de los bancos.

Ya que desde que asumió el actual gobierno puso una pistola en la cabeza a los argentinos que, buscando mantener su nivel de vida para comer y sus medicamentos, se endeudaron con tarjetas de crédito + créditos personales + créditos de aplicaciones y, en algunos casos, prestamistas barriales, llevando de 4 a 21 millones de endeudados en los últimos 18 meses y los morosos de 1,2 a 7 millones, con una PEA de 17 millones.